Mercedes Sáenz


CREDO



Camino un día cualquiera y hay una hoja verde en el suelo.
La miro, la levanto pintada con algo de tierra y su color es verde cómo si aún le faltara gestarse. Respiraba en mi mano cómo si no estuviera su muerte de algún momento con dientes suaves y parejos y empecé a meditar un credo.
Es mi manera de escuchar al mundo de la que no puedo abstraerme.
De los temas que se revuelven en el caldero del infierno humano he metido la mano hasta quemarme los brazos, ha sabido que el corazón se sale por la boca y que se prende fuego hasta convertirse en jirones, con la particularidad que nunca deja de existir. Late impotente dentro del pecho con olor a ceniza en la garganta cada vez que hay una muerte sin sentido. Cada vez que el dolor ajeno me hace pensar lo lejos que estoy de poder aliviarlo y lo intento tantas veces cómo respiro.
Me parece entonces absurdo exhumar partes de mí, ranuras que esbocen perfiles a los que no quiero pertenecer utilizando palabras que conozco pero se resbalan, porque vuelven más grande el vacío.
Es una gloria la manera en que las letras se expresan en el mundo.Leer autores que trascenderán mi vida sin que jamás se enteren que una persona más los ha leído.
Necesito de las palabras de otros para abrir los ojos del ciego, sordera de la indiferencia, la justicia imprescindible. También para descubrir el espíritu del hombre en todas sus facetas. Para descubrir cualquier forma de belleza en las palabras, en la poesía y hasta en los monosílabos inesperados.
Por ahora, estas son mis letras. Cómo una semilla desconocida de la que no sé que forma tendrá con el tiempo.

Te doy la bienvenida a estos poemas acostados, a estás historias que pueden parecer transparentes , que están allí cómo el aire que puede respirarse toda la vida sin saber siquiera el color que tiene.

Tal vez seas alguien capaz de levantar cualquier hoja del suelo y entonces este credo algo valdrá para mi. No se sabe, amén digo.
Con todo el cariño del mundo.

Mercedes Sáenz





miércoles 7 de mayo de 2008

COLT 45

COLT 45




Lo habían traído de la policía y lo llevaba a todos lados. A veces con cierta dificultad para pasarlo entre personas o para dejarlo por horas en una plaza. Si se usaba el auto estaba. Cuando terminaba el día solo quedaba en un rincón oscuro de la casa.
Al despertarse la mañana, empujaba las piernas de cualquier chico menor de doce para apurar la puerta. Se paraba en dos patas y sobre las huellas ya marcadas, agregaba surcos de otra vez, para ser el primero en llevar el diario La boca inmensa de ese entonces mojaba el papel con saliva y en una dispensa que ya tenía otorgada apretaba los colmillos fuerte. Se aseguraba una primera caricia, a veces la única en horas.
Durante el día acompañaba a un señor que escribía en las plazas y en los bares llevando en una correa corta un entrenamiento tan feroz que no había posibilidad de desobediencia. De noche volvía a una casa tumulto, llena de chicos de todas las edades. Se escondía en una cueva inventada, ochaba de la oscuridad, el único pedacito que no se pisaba. En la noche plegaba su cola, se hacía redondo y guardaba la elegancia de su raza hasta el día siguiente.
Ese año en un sorteo no elegido el turno de mi colegio fue a la tarde. Papá que era el señor que escribía me llamó.
- Chiquita, venga. Quiero que todas las mañanas si no me llevé el perro lo baje a la entrada larga de autos. Éstas órdenes que ahora le muestro, se las hace hacer todos los días.
Y yo repetía antes que mis deberes de papel y tinta una rutina de todos colores. Un ovejero alemán desplegaba su eficiencia de bombero y lazarillo, de número suplente de un circo, de cadete sin gorra. Tanto aprendí, tanto amé. Algunos capítulos de televisión lo tomaron prestado. No desobedecía jamás. Ésa orden yo tampoco.
Papá un día dijo:
- Quiero probar algo- le dijo a mi madre. Intentá sacarle lo que pongo entre sus patas delanteras, cuando está en posición de echado. Perfecta posición de “down” y las orejas atentas.
- Cuide “por”, muchachito le dijo mi padre al perro y apoyó en el piso, en el medio de su patas delanteras un 38 corto que siempre llevaba en el bolsillo. Las patas del perro dibujaron para siempre un camino en mi memoria. Cualquier palabra de las aprendidas si se les agregaba “por” debían ser obedecidas.
Mamá estiró la mano y como un radar antiaéreo violó el espacio que en la consigna de esa tiranía estaba permitido. El perro levantó los labios, una hilera de soldados blancos y sonidos de trueno salían de su boca. El brazo de mamá tembló.
El perro soltó un aullido temeroso que terminó en llanto. Mamá era la que le daba de comer todos los días y yo nunca supe si el revólver estaba cargado. Suponía que sí., lo había visto revisarlo algunas veces antes de salir y cuándo volvía la ponía en lugar alto.
Probar y comprobar qué. Yo tenía diez años. La voz dijo:
- Está bien, muchachito, está bien. Y se guardó el revólver en el bolsillo de atrás.
Todos habíamos obedecido. El perro se llamaba Colt.45.
Mercedes Sáenz

9 comentarios:

frid dijo...

Es buenísimo este post y tremendo. Lo estoy viendo... un perro lanzado al "aire"... se ve que la madre no era la dueña para él... y ahí está el resultado, doloroso... pero evitando mayores dolores.

Enhorabuena.

Sonia Cautiva dijo...

Impresionante con las metáforas. Mercedes, qué mundo inmenso hay dentro de vos.
Maravilloso tu "Colt 45 "
Un abrazo
Sonia

mercedes sáenz dijo...

A pedido del escritor y poeta dominicano Abraham Mendez Vargas copio el comentario que ha dejado en mi correo personal. Desde ya muchas gracias por sus palabras.Un afectuoso saludo. Mercedes Sáenz


COLT 45" es un cuento breve donde se presenta la relaciones de afecto entre una familia y su mascota, perro llamado Colt 45.

A cierta edad, cuando los perros van perdiendo el olfato o cuando se enferman o sucede algo fuera de lo comun, esa relacion sufre cambio, a veces a favor o en contra de la familia o de la mascota.

La autoridad paterna se impone siempre. Hoy tambien la mujer impone su palabra.

Cervantes, lo mismo que Azorin y ahora Merci Saenz, mantienen vivo esta tematica propia de las letras de habla hispana. Los canes son inteligentes y se adueñaron del hombre, como su mejor amigo, pero tambien, a veces, el peor de sus allegados.

Colt 45, al igual que el arte pictorico del siglo 21, tiene ribetes impresionista y surrealistas, constituyendo ademas una regresion a la infancia, base de la mejor poesia.

La autora de Colt 45, Merci Saenz, a quien vengo leyendo gracias a mi amigo Celmiro Koryto, que me dio a conocer el portal de Andres Aldao, me refiero a Artesanias Literarias, y a esta autora la vengo leyendo, y disfruto su decir meridiano donde la imagen literaria se nos presenta como en vivo. Al igual que esos "primores de lo vulgar" de Azorin, que rescatan el olvido la cotidianidad de la España de Miguel de Unamuno, en Mercedes Saenz toman permanencia, con un verbo completamente moderno, pero afincada en la mejor tradicion de las letras hispanas, la cotidianidad que la circunsda. Como una reina obrera, esta mujer en la madurez de su vida, mantiene el temblor propio de una adolescente, y tenemos la suerte de livar las mieles de su decir literario, que es como un enamoramiento perpetuo con la palabra. Con su aire de niña melancolica, esta escritora inquieta y dulce, da muestra de su gran amor por su tierra y sus gentes, donde toda Latinoamericana es su hogar dichoso en su esperanza de un mundo mejor. Al final de la lectura de Colt 45, como del resto de los cuentos breves de Saenz, nos queda como una secreta felicidad como regresion de la infancia, y nos queda tambien la esperanza de que Dios nos permita mantenernos leyendo sus singulares narraciones.

Abraham Mendez Vargas,
narrador y poeta dominicano

vocesdehoy dijo...

Merci, como siempre un gustazo leerte. Me gustó mucho.

Un abrazo

Sonia Cautiva dijo...

Hola, soy Sonia.
Me agradó enormemente que el poeta mexicano Abraham Méndez Vargas haya redescubierto a Mercedes Sáenz, escritora del talento y la sensibilidad y finura en su escribir.
Pero le hago una observación, querido escritor.
Mercedes apenas no está pisando "la madurez de la vida". mercedes Sáenz está en la "flor de la vida". Es joven y "guapa" como dirían en los lares de la península.
Yo también como el escritor, la conocí gracias a Artesanías, esa revista del Maestro Andrés Aldao, pero con la diferencia que la traté personalmente y me atrevo a decir que es una mujer espléndida escribiendo y gesticulando con sus manos y su cuerpo de junco. Es toda plasticidad. Es una hermosa mujer.
Perdoname Mercedes, es una invasión que por tu modestia y fineza es probable no te guste.
Me encantaron las palabras del escritor. Supo verte.
Un abrazo.
Sonia

Gonzalo Martin dijo...

Muy bueno el blog, te recomiendo que uses AdWebLink para ganar plata y hacerlo Rentable ! o para recibir mas visitas al sitio. Saludos y suerte. el sitio es http://www.adweblink.com

Anónimo dijo...

Curiosa domadora de palabras y que con respeto las deja decir y expresar sin con ello vender su propio yo,¡bravo!,un saludo de A.Dulac

mercedes sáenz dijo...

Gracias por tus palabras A Dulac, no tengo cómo agradecerte si no es por este medio. No sé si tienes un sitio para pasar a verte, de lo contrario recibe mi saludo cordial, muchas gracias. Mercedes Sáenz

Anónimo dijo...

Mis disculpas por no poner mi sitio :
www.ArtDulac.com

http://www.artdulac.com/index.php?sec=3&action=forum


http://www.artdulac.com/blogs/artdulac/index.php

Me sentiré honrada con su visita,un saludo de A.Dulac